lunes, 24 de enero de 2011

Tissues from the Alhambra, Poem II - Poema II, Pañuelos de La Alhambra, traducido al inglés por Gordon Mason

Tell me, centenarian bark,
if in another age my steps reached you
and if your stalks trembled
at the reflection of my eyes or the sound of my voice.
Tell me, with that age-old talk that makes you infinite
if I once sat down under your shadow
and you covered me
to keep me in that age.
Tell me if I'm in your memory
as you have always been
in the constant momentum that leads me to my home,
to that home which I once left undeservedly,
a home in a compulsive search
whose light flickers and where I know that I am,
finally,
about to arrive.
If you recognise me, move the freshness of your revitalised land
and prepare your roots to celebrate my return.
You are my truth.
In front of you,
the known path remains locked in the air of memory
and I've got you a present of lost steps
which have been deepened by the feet of my breath.
I leave behind a century of small havens
where others took my view.

Now that I have you in front of me,
my heart wonders if in you, like in me,
beats the memory.

Tissues from the Alhambra, Poem I - Poema I, Pañuelos de La Alhambra, traducido al inglés por Gordon Mason

How bright are the lights of my city.
Do they look beautiful to you?
From this hill castles become colours:
blues, greens, reds, yellows, whites.
Wrapping all illusions
in my eyes like I hope of you
sharing my vision,
handing out the lights under these stars.
Look, do you like them?
After that you see we descend into the streets
and breathe the night among the people
to give you the atmosphere that currently is mine.
Before descending, we pass by the Alhambra
for you to drink in the gardens and rest by the waters
and you can understand the magic of a walk in my eyes.
Then, to the library and rest
night-scented jasmine will enter from the terrace
and talking with you the night will shorten
until my eyes close
to yoke the world to my way ...

I know you cannot hear me
but perhaps right now you are feeling
a strange restlessness.

lunes, 10 de enero de 2011

Dime, corteza centenaria; Poema II, "Pañuelos de La Alhambra"

Dime, corteza centenaria,
si en otro tiempo se acercaron a ti mis pasos
y si al reflejo de mis ojos o el sonido de mi voz
tremularon tus tallos.
Dime, con ese hablar secular que te hace infinita,
si una vez me senté bajo tu sombra
y te llenaste de mí
para mantenerme en el tiempo.
Dime si estoy en tu memoria
como tú siempre has estado
en el impulso constante que me lleva a mi hogar,
a ese hogar del que me sacó un tiempo inmerecido,
un hogar en búsqueda compulsiva
cuya luz parpadea en acercamiento y al que sé que estoy,
por fin,
a punto de llegar.
Si me reconoces, mueve la frescura de tu tierra renovada
y prepara las raíces que festejan mi regreso.
Eres mi verdad.
Frente a ti,
el camino vivido se queda enzarzado en la memoria del aire
y te llevo un presente de pasos perdidos
que se han hecho profundos en los pies de mi aliento.
Dejo atrás un siglo de conatos paraísos
donde otros ojos adoptarán mi mirada.

Ahora que te tengo delante,
mi corazón se pregunta si en ti, como en mí,
palpita el recuerdo.

lunes, 3 de enero de 2011

Siguiendo un mapa de versos; del Poemario, Pañuelos de La Alhambra

Siguiendo un mapa de versos
que emite mensajes cada cierto cuando,
esta larga ausencia,
tan larga y seca,
crece en los silencios obligados
bajo una lluvia llorosa
que afina y perfuma el callado pensamiento
de un nocturno caminar sin ruta.
Las luces de la ciudad están encendidas
y desde mi coche miro la quietud de las calles solas.
Los colores de los semáforos practican el dar paso a nadie
en un juego autómata que lleva programada su inercia.
Mañana será otro día y la ciudad será de todos;
pero esta noche las calles me pertenecen
y en sintonía con el limpiaparabrisas y el leve rugir del motor,
marca su compás un corazón de poeta.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El albergue (Pañuelos de La Alhambra)

Esta noche derrama silencio
en la quietud aparente de las cosas
que siguen el curso vital.

Vuelve el agua a su cauce
y con ella la serenidad del hogar encontrado
tras noches de sirenas en vela
y cenizas derretidas.

Los guijarros de la luna
Encuentran reposo en los meandros del río
que lleva sus aguas al lago de seda y espejo
en donde los dioses construyen el templo de los Ulises
que regresan del mar.

La metáfora del mundo tiene un centro de sol y de luna
y el poeta invisible bate estelas de luz
sobre el barro adánico del pensamiento
que olvida de dónde viene
y busca saber adónde va.

El aliento brota en fuentes de fuego;
el lago duerme en el canto de las estrellas;
el ave pliega sus alas en el nido
y, sobre una rama de la vida,
el hombre encuentra en la noche
albergue para su ser.

Las luces de mi ciudad; de Pañuelos de La Alhambra

Qué brillantes son las luces de mi ciudad.
¿Te parecen hermosas?
Desde este cerro se vuelven castillos de colores:
azules, verdes, rojas, amarillas, blancas.
Todas cobijando ilusiones
como esta mía de pretenderte en mis ojos
compartiendo mi mirada,
repartiendo las luces debajo de estas estrellas.
Míralas, ¿te gustan?
Después de que las mires bajaremos a las calles
y respiraremos la noche entre la gente
regalando este aire que ahora me pertenece.
Antes de bajar, pasaremos por La Alhambra
para que bebas sus jardines y reposes en sus aguas
y puedas entender el encanto de un paseo en mi mirada.
Luego, al salón de libros y descanso
entrará por la terraza el galán de noche
y la noche será menos noche hablando contigo
hasta que mis ojos se cierren
acoplando el mundo a mi manera...

Sé que no puedes oírme,

pero quizá en este momento estés sintiendo
una inquietud extraña.

sábado, 20 de marzo de 2010

La cueca de la vida (Para "La reconstrucción de Chile")

Se detuvo el reloj de arena.
El último grano cayó
golpeando el cristal cotidiano
y la vida se precipitó
por una grieta
oscura
profunda.

Y, sobre la estrella blanca de un campo azul,
tocaron a dolor las campanas púrpura del Copihue.

Tú, Pacífico Océano de espuma fría,
quisiste convertir al Maule
en un río de Robinsones desesperados
para que el verdadero poder
no haga remanso en el olvido...

Y el corazón del mundo
puso una barca en tus aguas
que surcó la Araucanía y la octava del Biobío.

Febrero del Chumaihuén
que prepara su otoño para el sueño del invierno,
después de agradecerle a la Pacha Mama
y haber recibido en círculo al Sol,
y no te van a dejar dormir
porque el llamado del tiempo pide que estés despierto
y prepares la Cruz del Sur
en un inicio que tiene al mundo contigo.

En la paz de tu reserva,
desde este mayo de amor adelantado por ti,
las lágrimas dejarán la muerte
y aprenderemos a bailar desde tu vientre rojo
la Cueca de la Vida.

El día 18 de este mes tuvo lugar en Madrid un maravilloso evento que reunió a poetas de todo el mundo, con el noble fin de aportar un grano de amor para Chile. Me propusieron que enviara un poema y no lo pensé dos veces. Escribí "La cueca de la vida" y otro poeta le puso su voz, porque yo no pude asistir. A todos os doy las gracias, amigos, y os felicito desde el alma por ser como sois: Poetas de tinta, alma, corazón y vida. ¡Un abrazo, Chile!

domingo, 14 de marzo de 2010

Un poeta para ti (Poema donado a la Asociación Corazones con esperanza, Brasil)

Sonríe, mi amor, sonríe
porque están en pie los poetas;
esos de cuerpo caduco
y de alma eterna;
los que llevan en su voz
la flor viva de tu llanto
y dan color a la quimera.

Cuando la tristeza de tus ojos
se refleja en los charcos de la vida
que tus pies cansados pisan,
busco los carros de barro que borraron tu sonrisa
y voy del pasado al mañana
desde el hoy que puso en tus manos
un insomnio de sueños y fatigas viejas
que no se hicieron para ti.

Ya no hay camino largo
si el camino se ha empezado
y en este mundo deforme
que el dorado ha desviado,
si tú te caes yo me caigo
y en levantándote, me levanto.

Si la forma está obsoleta,
buscaremos otra forma
que acabe con la pobreza
de los cuerpos y las mentes.
Toma mi mano,
apriétala fuerte
que lleva voz de poeta
y quiero que entremos juntos
en la esperanza
que tiene la puerta abierta.

Sonríe, mi amor, sonríe
porque están en pie los poetas.

lunes, 8 de marzo de 2010

Me gustaría llamarte padre

Me gustaría llamarte padre
y que el mundo te entendiera
como esa esencia amorfa, ingrávida, etérea
que un día abrió su voz para mí
en el trono del Cíclope protector.
A su cuidado, se crió el pensamiento
que rodea los caminos
y aprendí que mi alma con la muerte
no dejó de ser errante.

Me gustaría llamarte madre
y que el mundo te entendiera
como esa esencia amorfa, ingrávida, etérea
que un día germinó lo que soy
sobre la causa de lo que dejé de ser.
En su oscura entraña, se modeló la estructura perfecta
del Ser que camina
y del mundo preciso que lo iba a acoger.

Me gustaría llamarte hermano
y que el mundo te entendiera
venido de esa esencia amorfa, ingrávida, etérea
cuyo origen compartimos y nos lleva a ser iguales.
Desde la distancia que te impide reconocerme,
pregunto por qué se cegó tu memoria
sin entender el empeño por marcar mi diferencia.

Me gustaría llamarte padre,
me gustaría llamarte madre
y que el mundo me entendiera.
Vivo entre ti y eso me basta
para querer llamarte hermano.

viernes, 26 de febrero de 2010

En el santuario de la soledad

En el santuario de la soledad,
el crepitar de hojas secas en llamas
mueve al baile musarañas de desconsuelo.
Las chispas que estallan en efímero vuelo
iluminan los rincones oscuros
que quedaron sin vivir; mientras lo vivido
danza en arrebato desafiando al fuego.
Y tú, que te preguntas si esto va contigo,
observas la fogata de noches enteras
y profanas el vacío que dejan
las centellas. Lo por venir rasga el silencio
y la incertidumbre se engalana de vestal,
prende incienso que purifica desconsuelo
y el humo se envedija en dioramas de piedad.

(del poemario Al Calor de la Idea)

martes, 2 de febrero de 2010

Revoloteo

En los borrones de la tarde,
un pajarillo solitario revolotea en la luz precipitada
de una farola gris. Al compás de sus alas,
me busco en tu recuerdo. Quizás esté
en las cosas que no pesan,
en su paso inadvertido,
en eso que se siente sin saber su nombre
y que aletea, cercana ya la noche,
como ese pajarillo sin manada.
Si estoy, tendré sentido.
Si no estoy, habré vivido.