domingo, 10 de junio de 2012

Señores, tienen razón



Mundo de ciegos y sordos
donde más habla el sin ton ni son;
donde el necio se cree galán
y el trepa conquistador;
donde el vanidoso pretende ser admirado
como único beneficiario de la admiración
y el inculto todo lo sabe ignorando
que existe la interrogación.

Y es que el hacerse preguntas planta verdades,
acerca monstruos al pensamiento,
obliga a tomar posición
y resalta las carencias.

Señores, tienen razón:
¿Para qué vamos a pensar
y a complicarnos la vida?
Si nacimos siendo tan sabios
y dotados de tanta perfección,
que el pensar lo haga quien lo necesite
que por nosotros siempre habrá quien piense
e implante su decisión.

Que piense quien no sea capaz
de vivir en este mundo de ciegos sordos parlanchines
que presumen al hablar, hablando sin ton ni son
desde un ombligo feudal que rinde culto formal
a sus gloriosos vahídos.

Aquí, donde el aplauso egolatra y no da más fruto que el “yo”,
que sigan los bajos fondos,
el decir y hacer corrupto
y las traiciones al amor
que a fin de cuentas, señores,
es un órgano el corazón.

El que tenga hambre que pida,
que ya habrá quien le dará,
y el que sufra que se calle
que no son tiempos de llorar.

Ilustre mundo de ciegos sordos parlanchines
donde el aplauso egolatra y ayuda a saltar,
estás jodido y no te enteras
o no te quieres enterar.

Los monitos de feria son felices
cuando se les echa un cacahuete
y por recibir tal recompensa
no se lo piensan
y saltan más.

© Copyright, Mara Romero Torres
(Imágenes tomadas de la web)

jueves, 17 de mayo de 2012

Sueños de mar y tierra


Palabras sin miedo
desde este lado en donde estoy,
a un paso de la alborada,
en una casa que en desfiladeros
se va quedando vacía.

Tengo,
en el interior de mi mirada,
la imagen de dos marineros
que vuelven del mar y caminan
hacia el hogar del mediodía
con olor a salitre
y paso firme en la incertidumbre 
del encuentro.
A la hora del regreso,
sus pasos son más blandos en la tierra
que en la mar sus pensamientos. 

En la mar, los sueños están abiertos;
en tierra, hay olas de sueños muertos.

Estáticos entre dos mundos
quedan en símbolos sus cuerpos.
El uno, en su caminar,
presta oídos a esa mar
que en su mejilla da un beso;
el otro, sentado en un banco,
llama aliento al desaliento
que desubica en la tierra
el vuelo del Pegaso blanco
que define mar y cielo.

Los sonidos de sus voces
no es que se callen por miedo,
es que hablan con la mar
que los espera en el puerto.

Estáticos en los símbolos
viven dos marineros.
Sus pasos sobre la tierra
y el alma entre el mar y el cielo.


©Copyright: Mara Romero Torres
Fotos: Marineros del Puerto de Cartagena, Murcia, España, verano 2011

domingo, 15 de abril de 2012

De mi corazón al tuyo



A veces hay días que vienen cargados de noche. Se alargan y extienden brazos de laberinto sin salida que dejan arañada el alma. Estos días han sido de esos. Esos días se llaman yo. 

A veces hay noches que vienen cargadas de luz. Se expanden y encienden bálsamos de arco iris que abren esperanza en el corazón. Esta noche, es de esas. Estas noches se llaman tú.


jueves, 1 de marzo de 2012

Estás en mí


De entre todos los desterrados,
esta rebeldía fue la más condenada
a sentir dolor de ti y de tu no tú.
Estás ahí,
al otro lado de la cortina plomiza
que separa tu cielo del mío
y, cuando duermes,
tu lento respirar se desliza
por el hilo tenso que te lleva a mi sueño.
Entras sin hacer ruido,
como un enamorado en busca de su amor furtivo,
en ese edén secreto donde habita tu presencia.
Estás ahí,
tan dentro de mi silencio
conformado en la constante esencia
de una imagen liberada
cuyo nombre mi mente pronuncia y mis labios
evitan
para no perturbar la paz de los sueños.
Más allá de la cortina plomiza,
el reloj de arena tiene un minuto eterno
que transforma la vida y la contempla
en la cotidianidad de no tenerte
y saber
que estás en mí.

© Copyright: Mara Romero Torres, del poemario "Pañuelos de La Alhambra", poema V

jueves, 9 de febrero de 2012

En las riberas del alma




En las riberas del alma

queda un mar de palabras enamoradas
naufragando en la galaxia de besos
abandonados
a su suerte.

El amor y el dolor de una vida que se trunca,
cercenando las entrañas de la propia vida,
avanzan en las mareas de la fragua salina
donde el escozor de una lágrima nos acerca
al origen del mar.

La noche queda postrada
ante la locura del héroe que sabe morir de amor,
mientras la jauría humana lo empuja a ir contracorriente,
y en las simas de un tormento hecho raíces
hace sabio el pensamiento.

Queda el mar en la magia de un principio
que nunca se perderá en el ocaso,
aunque los ojos se vuelvan vidriosos
y parezcan perforadas las aletas de bucear abismos.

Avanzando en constancia segura
y dejando huellas de amor
va el heredero de un mundo resistente al ostracismo
existiendo sobre el vasallaje de los lacayos del miedo
que vanamente se obstinan
en cambiar las escamas de los peces de colores.

Y en la oscuridad de un mar hecho de cielo,
recibe el gesto germinado
la Eva enamorada que va pariendo los tiempos
en las riberas del alma.


Poema XXIX, "Pañuelos de La Alhambra"


©Copyright Mara Romero Torres

viernes, 13 de enero de 2012

Soma y tú: Todo lo que te rodea es bello

Soma y tú: Todo lo que te rodea es bello: El incansable murmullo de la noche busca refugio en el recuerdo. Las redes de la memoria parecieran estar impregnadas de un viscoso alqu...

Todo lo que te rodea es bello


Audio del poema

El incansable murmullo de la noche
busca refugio en el recuerdo.
Las redes de la memoria parecieran estar impregnadas de un viscoso alquitrán salino
que pugna por lo venidero,
reclamando a voluntad abierta sobre un ciclo que debe cerrarse.

De la dársena del alma,
emerge el corazón que antaño puse a buen recaudo
y el tiempo que todo lo muta hace tu imagen gigante.

Todo lo que te rodea es bello.

Bello como el misterio del color de la rosa que aún no ha nacido;

bello como el plumaje del pájaro que aún no se ha vestido;

bello como el recibimiento que la noche le hace al alba;

bello como el perfume de la tierra acariciada por el agua;

bello como la danza de las hojas en la sinfonía del viento;

bello como el vientre fértil que gesta una vida dentro;

bello como el sabor prohibido que en la manzana hace impacto;

bello, amado mío, como el eterno suspiro que el aire conserva intacto.


©Copyright: Mara Romero Torres

domingo, 25 de diciembre de 2011

Piensa



Audio del poema

Piensa en un lugar oscuro
donde habitan el oxígeno y el agua:
oxígeno para hacer la vida
con agua de azúcar y sal.

Piensa en un niño zahorí
que irrumpe en la oscuridad
y encauza con sus varillas
el agua dulce hacia la sed,
el agua salada hacia la emoción.

Piensa entonces en dos ríos
que fluyen paralelos, desde un punto indefinido,
y observa en tu pensamiento
la conjunción de un aliento con una luz extraña
y que, agitando las aguas,
extrae burbujas de esos ríos para lloverlas
en tu sed y en la mía,
para regar tu emoción y la mía
y verás que ni el mar ni el Océano
tienen extensión suficiente
para impedir nuestro Ser semejante.
La misma agua que calma mi sed, calma la tuya.
La misma agua que derraman mis ojos, derraman los tuyos.

El niño zahorí no descansa.
Ejerce su radiestesia
sobre el albergue oscuro de un corazón de luz
buscando el encuentro con el corazón paralelo
que al emerger rompa el silencio con el sentir de hermano.

Piensa ahora
que tú y yo venimos de aquel lugar oscuro
donde habitan el oxígeno y el agua
y que somos habitáculo del corazón
que el niño zahorí hace vibrar con sus varillas.
Para tu sed está mi agua, para la mía la tuya;
para entendernos y compartir, nuestros ojos contienen
el idioma universal de las lágrimas.

Y piensa, por fin, que ni tú ni yo somos ajenos
ni llevamos caminos desiguales.
Ambos venimos del niño zahorí
y somos dos hermanos en encuentro
que a él vamos.


©Copyright Mara Romero Torres

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Piensa por Mara Romero Torres se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://somaytublogspot.com.es.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Carta de despedida




Todavía no he podido escribirte mi carta de despedida y no es necesidad de que tú la leas, sino necesidad de escribirla.
Escribirte para decirte todo lo que ahora sabes sin necesitar que lo escriba, sabiendo que en mi decir, no es necesario que diga.

No puedo reprocharte nada aunque en todo tenga motivo el reproche.
Tus ojos tristes daban sin hablar el adiós sin retorno, haciendo saltar en mi pecho el te quiero que se posó en tu frente.

Hubiera querido, ¿sabes?, arrancar de los lagos celestes otra oportunidad para  cumplir tu último deseo y llevarte a Granada; pero el Cielo tiene escritas las veces y no hay más, cuando dice basta.

Nos quedamos así, entre dos caminos y dos mundos: el tuyo pidiendo la luz; el mío sembrado de antorchas para que no te pierdas y puedas hallarla.

Te quiero. Camina en paz.

Has llegado hasta el final viviendo siempre a tu manera y me sobra con saber que el último día quisiste cambiarla.

En la parte de ti que se quedó conmigo, verás cumplido tu deseo. Metido en mi corazón, te llevaré a Granada. 

Y volveré a ser de nuevo niña y todo se hará de nuevo. Te llevaré al hogar y tú me explicarás cómo cuidar un árbol y yo abriré en mis ojos dos ventanas para que mire por ellas tu alma.

Te llevaré de paseo a tus calles y tus campos. Verás a tus amigos. Escucharás los truenos y volverás a guarecerte de las tormentas que vienen de La Alfaguara. Beberás agua fresca de las fuentes que brotan en cualquier parte y volverás a quedarte dormido delante de la chimenea. Leerás de nuevo tus viejas novelas y darás de comer a los pájaros. Verás amanecer de nuevo en la Taula y volverás a reír contándome anécdotas de tus batallas... Todo lo harás de nuevo; incluso lo que no hiciste harás, porque ahora ya sabes dónde está el valor que en las cosas terrenas te dio el Cielo.

Contigo ahí suman cuatro. cuatro amores, cuatro pilares, cuatro raíces, cuatro ramas de mi árbol genealógico que me ceden el testigo de la nave nodriza. ¿Les diste mi encargo? Me han dicho que no lo han recibido. No te olvides de dárselo.

Te abrazo fuerte en mi corazón y prendo en él todas las luces para que siempre encuentres cada cosa en su sitio y, con ello, te vuelvo a dar la bienvenida a esta, tu nueva casa.

Te quiero mucho, papá. Nos vamos a Granada.



©Mara Romero Torres. Todos los derechos reservados
Foto: Vista de Cogollos Vega (Granada), mi pueblo. El pueblo que aparece en las líneas de esta CartaPoema.

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viernes, 18 de noviembre de 2011

Donde habite la inocencia


Audio del poema en mi voz


Vuelas en la fantasía sin nombre ni edad en el envés del tiempo.


Las estrellas de esta noche son las mismas que miramos entonces, cuando mis ojos eran azules y los tuyos verdes... Entonces, cuando anduvimos de la mano por la fina vía del amor que preparó nuestros encuentros en el corazón del viento.
Entonces, nos abrió sus puertas la eternidad y nos hizo nacer mil veces, las mismas que matamos el amor.


Hoy sigue respirando a pleno pulmón el parque natural de nuestro siempre. Aquel de fluir sereno adonde van a beber agua fresca esponjosos animales con estrellas en la frente. Y los brotes tiernos de la ilusión siguen germinando en el espacio donde nunca muere la inocencia con que te he buscado en los siglos.


Bendita inocencia. Dichosa tú que para mitigar el dolor te aferras a mi fantasía.

© Todos los derechos reservados, en texto y dibujo, de Mara Romero Torres