martes, 23 de agosto de 2016

Quizá ciertamente


No se es menos dios por ser mujer
ni el poder se suscribe al corazón  del ser hombre.
Los tropiezos y las sombras acosan por igual.

Si eres sabio, te aplaudo;
si soy sabia, aplaudeme tú.
Si no puedes salvar un obstáculo, te ayudo;
si no puedo salvarlo yo, ayúdame tú.

Nadie escribió bien nuestra historia ni hizo justicia
a la verdad no manifiesta con la que nacimos.
A ti te ensalzaron y a mí me hundieron
o más bien debería decir
que te ensalzaste a ti mismo y me hundiste a mí
temeroso de mi brillo y acomplejado
por la falta del tuyo.

Si yo tengo la nobleza de aprender de ti,
ten tú la humildad de aprender de mí.

Hay cualidades que sólo reflejan los dioses
y estos nunca confunden el camino que transitan.
Al dios menor que tú has creado se antepone el Todo
que me hace mujer.

Algún día entenderás que la mente es la luz que conduce al corazón.

© Mara Romero Torres
Imgen tomada de la web

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